Al límite

…a pocos metros del cráter…

Al principio la subidita ha estado bien, muy lenta, para mi gusto. Las 2 primeras horas de ascensión, de las 2 a las 4 o incluso un poco más, las hubiera intentado resumir en una horita, porque se ha hecho pesado “esperar” a ir subiendo. A partir de los 5.100 o algo así la cosa se ha ido complicando, hasta llegar a los 5.200, que Iván, el guía, comentaba que era probable que quien llegar a los 5.200 llegara a la cima. Puede que fuera psicológico, pero apenas pasamos el puente de piedras que hay a esa altura me he empezado a sentir mal del estómago. Y la molestia no me ha dejado hasta que hemos iniciado el descenso, bastante rato después.

Ha llegado un punto que ya no podía dar cuatro pasos sin detenerme. Cuando hemos visto el cráter me he animado, pero seguía sin fuerzas y parando cada poquito (pero muy poquito, como 8 o 10 metros). Cuando por fin hemos llegado arriba (y yo el último) me he alegrado, pero demasiado rápido, pues todavía falta la cumbre… 120 metros más hasta la cruz. No me lo podía creer, aún no habíamos llegado… ese final ha sido una auténtica tortura, aunque no sé exactamente porqué se me ha hecho tan difícil, porque técnicamente no tiene ninguna dificultad, sólo la altura. Y el frío. Y la nieve que ha empezado a caer a partir de los 5.300 o cosa así.

Cuando ya tenía la cruz a la vista, a pocos metros, me ha venido una fuerte arcada y he vomitado… no podía ser en otro momento, no, tenía que ser justo al final… 6:30 lo que hemos tardado, que está dentro de lo normal, aunque sé que yo he ralentizado un poco el equipo al final. Tyler, el canadiense, iba bastante más lento que yo, pero no ha tenido casi que pararse en todo el camino.

…esquiando por la arena…

La bajada ha sido muchísimo más facil que la subida (normal, ¿no?), bajando por una pared de arena hasta el campamento, donde nos hemos echado una siestecilla de una hora, antes de recoger para finalizar el descenso. De verdad que una vez hemos empezado a descender no me he sentido para nada fatigado y ha ido muy bien toda la vuelta, pero hasta entonces…

A la vuelta, después de almorzar he ido al internet, a copiar las fotos a un DVD y a poner un poco al día el diario (que ya tocaba). Mañana me levanto a las 5 para ir al Colca. A ver qué tal… voy con dos chicas checas y una pareja de madrileños. A ver cómo irá todo… no sé ni siquiera cómo se llama el pueblo, sólo sé que me voy en bus a las 6 de la mañana… me encanta, como siempre, improvisando, jeje, ¡buenas noches!

2 Comentarios »

  1. Yolanda alicantina said,

    Monday, 28 de April, 2008 at 15:21

    Jajajaja, hola niño!!!si quer me fui por la selva al final porque a la ida no me quedó otra que piyar el tren porque hubo un derrumbe por santa teresa y no pasaban carros en toooooooooodo el dia. Vaya aventura el Misti ehhhh, para la gente que no ha estado es incomprensible la sensacion de asfixia cada 2 pasos, pero conectar con tu verdadero límite físico es toda una experiencia, eso si, como Dios en la nubes, nunca antes tan cerca del cielo. Besos pequeñajo!! sigue escribiendo tus aventuras!

  2. Aarón said,

    Friday, 2 de May, 2008 at 13:54

    Holaaaa guapaaaa

    Gracias por comentar! :P

    Ya ves, nos asustamos cuando oimos del derrumbe! Con la suerte que has tenido en tus viajes ya nos temíamos que te hubiera pasado algo al respecto, y ya veo que no íbamos mal encaminados, jejejeje

    En fin… ya andas por Ecuador? Ya contarás qué tal tu aventura para recuperar el pasaporte!

    Un beso, buena suerte!

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